La fluorita favorece el sistema estructural y óseo de una persona, fortalece los dientes y reduce la inflamación. Es beneficiosa en casos de esclerosis y rigidez, especialmente en personas mayores que padecen reumatismo o artritis. Su energía, fluida y fría, ayuda a enfriar y también a hacer circular las energías. La fluorita, por su contenido en flúor, su sistema cúbico y su fractura perfecta, aporta claridad, discernimiento y estructura.
La expresión “mantener la cabeza fría” es adecuada para esta piedra, ya que ayuda a diferenciar las emociones de los hechos y a analizar situaciones con precisión y objetividad. Tradicionalmente, se la conocía como la “piedra del genio” porque favorece el desarrollo de cualidades mentales e intelectuales, como la inteligencia, el análisis y la reflexión. Para personas muy racionales, aporta la fluidez que les falta, y también puede estimular la actividad cerebral en casos de trastornos mentales, como la amnesia o el Alzheimer.
Por lo tanto, se recomienda su uso en los casos mencionados y para personas dedicadas a la actividad intelectual, como investigadores. También es ideal para áreas relacionadas con las nuevas tecnologías. En los niños, durante las fases de aprendizaje, se puede combinar con calcita para estimular sus habilidades físicas. Usada como colgante durante el día, puede aumentar la concentración y la comprensión intelectual.
En grandes formatos, la fluorita es adecuada para lugares que fomentan la actividad cerebral, como escuelas, salas de reuniones, universidades y laboratorios. Además, combina bien con otras piedras.











